Somalia: la peor crisis humanitaria de la actualidad
El 60% de la población de Mogadiscio ha abandonado la ciudad en los últimos meses debido a la violencia. La Escuela de Cultura de Paz repasa las causas de esta crisis, los esfuerzos para atajar el conflicto y los retos pendientes.
Estos iconos dirigen a servicios web externos y ajenos a CanalSolidario.org que facilitan la gestión personal o comunitaria de la información. A través de ellos podrás, por ejemplo, clasificar , compartir, valorar, comentar o conservar los contenidos que encuentras en Internet. Para utilizarlos, tendrás que registrarte como usuario/a en ellos.
Escuela de Cultura de Paz (*)
Acnur ha señalado en los últimos días que la escalada de los enfrentamientos en Mogadiscio ha elevado la cifra de población desplazada al millón de personas, convirtiendo la crisis que padece el país en la más grave de la actualidad debido a la inseguridad, las pésimas condiciones en que se encuentra la población desplazada y las dificultades que tienen las organizaciones humanitarias para acceder a ella.
Alrededor del 60% de la población de la capital (aproximadamente unas 600.000 personas) ha huido desde febrero de este año de los graves enfrentamientos que tienen lugar en Mogadiscio entre las milicias del Gobierno Federal de Transición (GFT) apoyadas por las FFAA etíopes contra la insurgencia somalí. De esta cifra, alrededor de 200.000 personas han huido en las últimas dos semanas.
El conflicto armado y la ausencia de autoridad central efectiva que vive el país en la actualidad tienen sus inicios en 1988, cuando una coalición de grupos opositores se rebela contra el poder dictatorial de Siad Barre y en 1991 consiguen derrocarlo. Esta situación da paso a una nueva lucha dentro de esta coalición para ocupar el vacío de poder, que ha provocado la destrucción del país y la muerte de alrededor de 300.000 personas desde 1991.
Entre 2002 y 2004 se celebra una conferencia de paz, que configura el GFT, aunque en paralelo, el incremento del control que ejerce la Unión de los Tribunales Islámicos (UTI) en la capital y otras zonas del sur del país entra en competencia con este Gobierno transitorio. La UTI surge de la coordinación de diversos tribunales islámicos, de tendencias e ideologías diversas, que aplican la Ley Islámica de forma más o menos rigorista, garantizando la seguridad en las zonas controladas por ellos, lo que ha convertido el año 2006 en el principal periodo de estabilidad desde 1991.
Ante la supuesta amenaza que supone el creciente poder de estos tribunales, Etiopía, con el apoyo de EEUU, invade el país en diciembre de 2006 para derrocar a estos tribunales. Desde entonces se ha producido una escalada de la violencia sin precedentes desde 1991 que ha provocado una crisis humanitaria de alarmantes proporciones y el desplazamiento forzado de centenares de miles de personas. Ante esta situación, EEUU, la UE y Naciones Unidas presionaron al GFT para que celebrara la Conferencia Nacional de Reconciliación, que fue pospuesta tres veces.
Finalmente, entre el 15 de julio y el 30 de agosto de 2007 tuvo lugar dicha conferencia. Sin embargo, en ella no participaron algunos importantes actores del escenario somalí, como la Unión de los Tribunales Islámicos y los líderes del clan Hawiye (dominante en Mogadiscio), por lo que fracasó en su principal objetivo: sentar las bases para un proceso de reconciliación y el restablecimiento de la paz en el país.
En paralelo, a principios de septiembre se celebró una conferencia en Asmara (Eritrea) que reunió a la oposición política y a los sectores islamistas, y configuró una alianza de oposición al GFT y de rechazo a la presencia etíope en Somalia, llamada la Alianza para la Liberación de Somalia (ALS).
La inseguridad existente ha frenado la ampliación de la misión de la UA en el país, por lo que el Consejo de Seguridad de la ONU se plantea sustituirla con el envío de una misión de mantenimiento de la paz de la ONU, como a principios de los 90. El Secretario General de la ONU ha manifestado su escepticismo hacia una misión de mantenimiento de la paz de la ONU en el país, argumentando que no es una opción realista ni viable dada la grave situación de inseguridad, la intensificación de la actividad insurgente y la ausencia de progresos hacia una reconciliación política.
Para evitar una reedición de la fracasada experiencia de Naciones Unidas y EEUU de principios de los 90 y el fracaso del actual proceso de paz es necesario que la comunidad internacional, junto a los actores clave a nivel nacional, se comprometan a presionar a las partes para alcanzar el fin de las hostilidades, la retirada incondicional de Etiopia, un proceso real de reconciliación nacional que cuente con el clan Hawiye y la ALS y la puesta en marcha de un proceso político que configure un GFT más inclusivo.
Pero mientras no se den estos pasos, la violencia y el desastre humanitario continuarán marcando el presente y el futuro del país.
(*) La Escuela de Cultura de Paz es un centro de investigación sobre cultura de paz, derechos humanos y análisis de conflictos, adscrito a la Universidad Autónoma de Barcelona.