Clave Digital, 11/09/08:
Aspectos económicos de la directiva de retorno
Javier Rosario Pimentel
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Recientemente el Euro Parlamento, aprobó con un 53.8% la llamada Directiva de Retorno. Este nuevo mecanismo legal ha sido confirmado por 27 países de la Unión Europea, recayendo en los despachos de los Ministro de Trabajo y Migración de estos países para fines de implementación.
El contenido de la presente normativa legal que pretende regularizar de manera más recrudecida el aspecto migratorio ha causado el pronunciamiento de los principales presidentes de América Latina, además, de las más renombradas ONG´s, dedicadas a la defensa de los Derechos Humanos.
Los pronunciamientos de los presidentes latinoamericanos, con Hugo Chávez a la cabeza han tomado un matiz exclusivamente económico, y por supuesto, amenazador.
De ponerse en práctica la nueva normativa migratoria que, entre otras cosas, establece la detención de hasta 18 meses de los inmigrantes ilegales, los despachos de los ejecutivos latinoamericanos, sobre todo de aquellos que simpatizan con el proyecto Bolivariano, procederían al rompimiento de todo tipo de relación económica con los países miembros de la Unión Europea.
En ese sentido, me surge la interrogante de si esto sería posible o simplemente es una retórica sin fundamento.
Nuestro parecer se inclina por la segunda opción, es decir, creemos que a pesar de los recientes pronunciamientos que se originaron en la pasada asamblea del MERCOSUR, en las figuras de sus Ministros de Exteriores, donde se condenaba esta acción, existen dos aspectos que impiden la concretización de tales amenazas, de ahí, nuestro parecer de que simplemente es una retórica sin fundamento.
Me refiero, por un lado, a las cuantiosas inversiones de capital europeo en América Latina, y por otro, a las cada vez más crecientes remesas, muchas de las cuales provocan equilibrio en la balanza de pagos de números países.
En América Latina, los numeritos de las inversiones de capital europeo, además de ser cuantiosos, se constituyen vitales para mantener unos niveles de empleos que, a parte de oxigenar las economías locales fomentan el desarrollo local.
Por ejemplo, en Brasil, que es el país que recibe mayor inversión directa procedente de Europa, específicamente el 38% del total de las inversiones, marcó record al alcanzar los US$44,644 millones en el año 2005.
Por el contrario, Venezuela, destaca por ser el país que menos inversiones recibe, apenas el 3% del total, llegando a la irrisoria cantidad de US$965mm, según el último reporte de la European Union Foreign Direct Investment Year Book 2007, con data 2001-2005.
Respecto a las remesas, en el año 2007, el monto dado a conocer conjuntamente por la European Union Foreing Direct Investment Year Book y la European Commission´s Directorate General of Economic and Financial Affaire (DG ACFIN) respectivamente, ascendía a más de €$22 billones, equivalentes a US$ 34.76 billones, calculados a una paridad de 1,58%.
La vulnerabilidad y la dependencia en Latinoamérica es alta en cuanto a inversión permanente se refiere.
Subir el tono no es prudente ni sano, y mucho menos cuando a esta vulnerabilidad y dependencia económica le sumamos la amenaza que representa para nuestros países el bloque de Europa del Este (Albania, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Croacia, Macedonia, la antigua Republica de Yugoslavia y Rumania) por ser el conjunto de países que desde principio de década han ido adquiriendo postura atractiva por detrás de los países del Este de Asia (China, Malasia, India, etc) como destinos rentables para los países de Europa Occidental.
En otros términos, cuando América Latina recibe el 4 % de las inversiones procedente de Europa, el bloque del este (europeo y asiático) recibe más del 15%, conservando tal tendencia desde los últimos 10 años.
Hagamos diplomacia, demandemos justicia y trato justo, pero no mordamos la mano que nos da de comer.